top of page

Hígado graso: qué significa, cuándo preocuparse y qué puedes hacer

hace 7 horas
4 min de lectura

El hígado graso es uno de los hallazgos más frecuentes en una ecografía abdominal. En muchas ocasiones se descubre por casualidad y la persona no presenta ningún síntoma.


Aunque generalmente tiene una evolución favorable, en algunos pacientes puede producir inflamación y fibrosis hepática, por lo que conviene valorar adecuadamente cada caso.


¿Qué es el hígado graso?


El hígado graso o esteatosis hepática consiste en una acumulación excesiva de grasa en las células del hígado.


Actualmente utilizamos el término enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) cuando esta acumulación de grasa se produce en personas que presentan determinados factores de riesgo metabólico.


Es una enfermedad muy frecuente y está estrechamente relacionada con el sobrepeso y la obesidad, la diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.


¿Por qué aparece?


La presencia de grasa en el hígado suele estar relacionada con varios factores que pueden coexistir:


  • Sobrepeso u obesidad.

  • Diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.

  • Alteraciones del colesterol o los triglicéridos.

  • Hipertensión arterial.

  • Alimentación poco saludable y consumo elevado de alimentos ultraprocesados.

  • Sedentarismo.

  • Determinados factores genéticos.

  • Algunos medicamentos y otras enfermedades.


El consumo de alcohol también puede provocar acumulación de grasa y daño hepático y, además, puede coexistir con factores metabólicos.


Por tanto, tener hígado graso no significa necesariamente consumir alcohol en exceso.


¿Produce síntomas?


Habitualmente, no.


Muchas personas con hígado graso se encuentran perfectamente y descubren la enfermedad al realizarse una ecografía o una analítica por otro motivo.


Precisamente por esa ausencia de síntomas, una persona puede presentar enfermedad hepática durante años sin ser consciente de ello.


¿Es peligroso tener hígado graso?


No todos los pacientes con hígado graso evolucionan de la misma manera.


En muchas personas existe únicamente acumulación de grasa (esteatosis simple) y la enfermedad permanece estable.


Sin embargo, en una proporción de pacientes puede aparecer inflamación hepática, situación denominada esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH).


Con el tiempo, algunos pacientes pueden desarrollar:


Esteatosis → MASH → fibrosis → cirrosis


La fibrosis representa la formación progresiva de tejido cicatricial en el hígado y es uno de los principales factores que determinan el pronóstico de la enfermedad.


Cuando la fibrosis alcanza fases muy avanzadas puede desarrollarse cirrosis y aumentar el riesgo de insuficiencia hepática y hepatocarcinoma.


Pero hay otro aspecto especialmente importante: MASLD no es únicamente una enfermedad del hígado. Está estrechamente relacionada con la salud cardiovascular y metabólica, y las personas que la presentan tienen con frecuencia obesidad, diabetes, hipertensión o alteraciones de los lípidos.


Progresión del hígado graso desde esteatosis y MASH hasta fibrosis y cirrosis


Me han encontrado hígado graso en una ecografía. ¿Qué debo hacer?


La ecografía permite detectar la presencia de esteatosis, pero no basta por sí sola para determinar la gravedad de la enfermedad.


El siguiente paso consiste en valorar los factores de riesgo metabólico, la analítica hepática, el consumo de alcohol y la existencia de otras posibles causas de enfermedad hepática. Y, especialmente, debemos determinar si existe riesgo de fibrosis significativa.


Para ello pueden utilizarse inicialmente datos sencillos de la analítica y herramientas no invasivas. En determinados pacientes puede ser conveniente realizar una elastografía hepática, que permite estimar la rigidez del hígado y valorar indirectamente la presencia de fibrosis.


La biopsia hepática actualmente queda reservada para situaciones seleccionadas.


Una analítica normal no descarta el problema


Este es un concepto importante: se puede tener hígado graso e incluso enfermedad hepática significativa con unas transaminasas normales.


Por tanto, la gravedad de la enfermedad no debe establecerse únicamente mirando si GOT/AST o GPT/ALT están elevadas.


¿Se puede curar o revertir?


En muchas personas, especialmente en las fases iniciales, sí puede mejorar considerablemente e incluso revertirse.


El tratamiento se basa fundamentalmente en modificar los factores que están favoreciendo la enfermedad.


Pérdida de peso


Cuando existe sobrepeso u obesidad, una reducción mantenida del peso puede disminuir la cantidad de grasa hepática y mejorar la inflamación y la fibrosis.


Una pérdida aproximada del 7–10 % del peso corporal puede producir beneficios relevantes en muchos pacientes.


Alimentación


El patrón de dieta mediterránea constituye una excelente opción: verduras, frutas, legumbres, pescado, frutos secos, aceite de oliva y alimentos poco procesados.


Conviene reducir especialmente las bebidas azucaradas, los azúcares añadidos y los alimentos ultraprocesados.


Ejercicio


Se recomienda realizar actividad física regularmente, combinando cuando sea posible ejercicio aeróbico y ejercicios de fuerza.


Como referencia general pueden plantearse al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada.


Alcohol


El consumo de alcohol debe valorarse individualmente. En presencia de enfermedad hepática, especialmente cuando existe fibrosis, puede ser recomendable evitarlo.


Control del riesgo metabólico


Tratar adecuadamente la diabetes, hipertensión, obesidad y alteraciones del colesterol y los triglicéridos es una parte fundamental del manejo.


Además, actualmente existen tratamientos farmacológicos que pueden estar indicados en determinados pacientes, por lo que el tratamiento debe individualizarse.


Tratamiento del hígado graso mediante pérdida de peso, dieta mediterránea, ejercicio y control de los factores metabólicos


¿Cuándo debería consultar con un especialista en Aparato Digestivo?


Es especialmente conveniente realizar una valoración cuando el hígado graso se acompaña de alteraciones persistentes de la analítica hepática, existen varios factores de riesgo metabólico, hay sospecha de fibrosis o enfermedad hepática avanzada, o cuando existen dudas sobre la causa o el manejo adecuado.


El objetivo no es solamente confirmar que existe grasa en el hígado, sino responder a una pregunta mucho más importante:


¿Existe fibrosis y cuál es el riesgo de que esta enfermedad progrese?


En resumen


El hígado graso es muy frecuente y generalmente no produce síntomas. En muchas personas puede mejorar con cambios adecuados en el estilo de vida, pero una parte de los pacientes puede desarrollar inflamación y fibrosis.


Por ello, si una ecografía muestra esteatosis hepática, no hay que alarmarse, pero tampoco limitarse a ignorar el hallazgo. Una valoración adecuada permite identificar a las personas con mayor riesgo y actuar precozmente.


Dr. José Miguel Rosales Zábal

Especialista en Aparato Digestivo

© 2026 Endogast Málaga S.L. CIF: B93197226. Creado con Wix.com

  • Blanca Facebook Icono
  • X
  • Blanco Icono LinkedIn
  • Blanco Icono de Instagram
bottom of page