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Transaminasas altas: qué significa y cuándo hay que estudiarlas

19 sept
5 min de lectura


Encontrar unas transaminasas altas en una analítica es relativamente frecuente. En muchas ocasiones se trata de una alteración leve y transitoria, pero otras veces puede ser la primera señal de una enfermedad del hígado que todavía no ha producido ningún síntoma.


Por eso, ante una elevación de las transaminasas, lo importante no es únicamente cuánto han aumentado, sino averiguar por qué lo han hecho y valorar el estado del hígado en su conjunto.


¿Qué son las transaminasas?


Las dos transaminasas que aparecen habitualmente en una analítica son la ALT (GPT) y la AST (GOT).


La ALT se encuentra fundamentalmente en el hígado, por lo que su elevación suele estar más directamente relacionada con una lesión de las células hepáticas. La AST también está presente en otros tejidos, especialmente en el músculo, por lo que puede aumentar por causas que no sean hepáticas, como una lesión muscular o incluso después de ejercicio físico intenso.


Cuando las células del hígado sufren una agresión, estas enzimas pueden liberarse a la sangre y aumentar sus niveles.


Tener las transaminasas altas no significa que el hígado esté funcionando mal


Este es probablemente uno de los conceptos más importantes. Las transaminasas son principalmente marcadores de lesión de las células hepáticas, pero no miden directamente la capacidad del hígado para realizar sus funciones.


Para valorar la función hepática es necesario interpretar otros parámetros y el contexto clínico. La albúmina y el tiempo de protrombina/INR aportan información sobre la capacidad de síntesis del hígado, mientras que la bilirrubinaproporciona información adicional sobre su capacidad de procesamiento y excreción.


Por tanto, unas transaminasas muy elevadas no significan necesariamente que exista una insuficiencia hepática y, al contrario, algunas enfermedades hepáticas avanzadas pueden presentar transaminasas normales o solo discretamente elevadas.


¿Cuáles son las causas más frecuentes?


Existen numerosas causas de elevación de las transaminasas. Algunas son muy frecuentes y otras requieren estudios más específicos. Entre las principales se encuentran:


  • Enfermedad hepática metabólica o hígado graso (MASLD), especialmente en personas con sobrepeso u obesidad, diabetes, hipertensión o alteraciones del colesterol y los triglicéridos.

  • Consumo de alcohol.

  • Medicamentos, productos de herbolario y suplementos, algunos de los cuales pueden producir lesión hepática.

  • Hepatitis víricas, especialmente hepatitis B y C.

  • Hepatitis autoinmune y otras enfermedades inmunomediadas del hígado.

  • Hemocromatosis, enfermedad de Wilson y otros trastornos metabólicos menos frecuentes.

  • Lesión muscular o ejercicio físico intenso, especialmente cuando predomina la elevación de AST/GOT.


La historia clínica es, por tanto, una parte esencial del estudio: enfermedades previas, peso, consumo de alcohol, medicación habitual, suplementos, antecedentes familiares y factores de riesgo pueden orientar considerablemente el diagnóstico.


¿Importa cuánto estén elevadas?


Sí, pero el valor aislado nunca debe interpretarse fuera del contexto clínico.


Una elevación discreta y persistente puede ser la manifestación de una enfermedad hepática crónica que requiere estudio. Por otra parte, elevaciones muy importantes de AST y ALT pueden aparecer en situaciones agudas como determinadas hepatitis, toxicidad por medicamentos, isquemia hepática u otras lesiones graves.


Además de la intensidad, importa la evolución: si las cifras se normalizan, permanecen elevadas o continúan aumentando.


Por eso, más que interpretar un único número, es necesario valorar el patrón completo de las pruebas hepáticas y su evolución en el tiempo.


¿Qué otras pruebas de la analítica hay que mirar?


AST y ALT son solo una parte del denominado perfil hepático.


La fosfatasa alcalina y la GGT pueden orientar hacia un patrón diferente de alteración, especialmente cuando existe afectación de las vías biliares. La bilirrubina también aporta información importante y, cuando está elevada, puede ser necesario diferenciar entre bilirrubina conjugada y no conjugada.


Además, según el caso, pueden ser relevantes:


  • Hemograma y plaquetas.

  • Bilirrubina.

  • Fosfatasa alcalina y GGT.

  • Albúmina.

  • Tiempo de protrombina/INR.

  • Glucosa y perfil lipídico.

  • Estudio del metabolismo del hierro.

  • Serologías de hepatitis víricas.

  • Estudios de autoinmunidad u otras determinaciones específicas.


La combinación de estos datos permite orientar mucho mejor el origen de la alteración que una transaminasa aislada.


¿Qué estudio suele hacerse cuando las transaminasas permanecen altas?


El estudio debe individualizarse en cada paciente. Habitualmente comienza revisando los antecedentes médicos, el consumo de alcohol, los medicamentos y suplementos, los factores de riesgo metabólico y la posibilidad de hepatitis víricas.


Dependiendo del patrón de alteración de las pruebas hepáticas y del contexto clínico, pueden solicitarse posteriormente estudios del metabolismo del hierro, pruebas de autoinmunidad u otras determinaciones específicas. La ecografía abdominal es también una de las pruebas utilizadas habitualmente en la evaluación de las alteraciones persistentes de las pruebas hepáticas.


Pero identificar la causa no siempre es suficiente. Cuando existe una enfermedad hepática crónica también interesa conocer si se ha desarrollado fibrosis en el hígado y cuál es su grado.


Actualmente disponemos de métodos no invasivos, tanto mediante índices calculados a partir de la analítica como mediante técnicas que evalúan la rigidez hepática, como la elastografía hepática (FibroScan). Estas herramientas permiten estimar el riesgo de fibrosis y seleccionar qué pacientes necesitan una evaluación adicional.


¿Cuándo conviene consultar con un especialista?


No todas las elevaciones aisladas de transaminasas requieren una valoración especializada inmediata. Sin embargo, es especialmente importante completar el estudio cuando:


  • La alteración persiste en sucesivas analíticas.

  • Las cifras son claramente elevadas o continúan aumentando.

  • Existen alteraciones adicionales de la bilirrubina, fosfatasa alcalina, plaquetas, albúmina o coagulación.

  • La ecografía muestra hígado graso, signos de enfermedad hepática crónica o alguna lesión hepática.

  • Existen factores de riesgo para hepatitis víricas u otras enfermedades del hígado.

  • Se sospecha una enfermedad hepática autoinmune, metabólica o producida por medicamentos.

  • Es necesario valorar la existencia y el grado de fibrosis hepática.


Cuando una alteración importante de las transaminasas se acompaña de ictericia, alteraciones de la coagulación, confusión o deterioro del estado general, puede ser necesaria una valoración médica urgente.


En resumen


Tener las transaminasas altas no es un diagnóstico. Es un dato analítico que puede indicar la existencia de una lesión celular, frecuentemente hepática, cuya causa debe interpretarse en cada paciente.


La mayoría de las veces, el estudio conjunto de los antecedentes, la analítica y las pruebas de imagen permite orientar el diagnóstico. Cuando existe una enfermedad hepática crónica, además de conocer su causa, es especialmente importante determinar si existe fibrosis y cuál es el riesgo de progresión.


Por ello, ante unas transaminasas persistentemente elevadas, el objetivo no debe ser simplemente conseguir que «bajen los valores», sino identificar la causa y conocer el estado real del hígado.


Valoración de las alteraciones hepáticas


Si las transaminasas permanecen elevadas o existen otras alteraciones de las pruebas hepáticas, puede ser recomendable realizar una valoración especializada para determinar su causa y evaluar el estado del hígado.


El Dr. José Miguel Rosales Zábal realiza consulta especializada en Hepatología en Marbella y Sotogrande, incluyendo el estudio de alteraciones de las pruebas hepáticas, hígado graso, hepatitis víricas, enfermedades hepáticas autoinmunes y otras enfermedades del hígado.


Referencias


  1. American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD). How to approach elevated liver enzymes?

  2. European Association for the Study of the Liver (EASL). EASL Clinical Practice Guidelines on non-invasive tests for evaluation of liver disease severity and prognosis – 2021 update.

  3. Newsome PN, et al. Guidelines on the management of abnormal liver blood tests. Gut. 2018;67(1):6–19.

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